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Paquidermos en tu corazón, de Romina Palestini


 

Si en tu corazón caminan

cien libres elefantes.

Si escuchas sus apabullantes pasos,

el ventarrón de orejas África,

las arrugadas monedas

grises de sus pulmones.

 

Si en tu corazón se refrescan

los jocundos machos,

en baños de barro y sangre.

Se duchan con sus trompas,

riegan tus latidos,

desatan la lluvia

tropical de la sabana;

palmeras, ríos.

 

Si en tu corazón emprenden

la majestuosa travesía,

las hembras,

soplan tus ventrículos,

husmean secretos arrinconados,

mastican amarulas, heno, pasto.

 

 

Si en el marfil de los colmillos

acerados,

se pintan los labios de violeta.

Seducen polvorientas

cuando regresan al rojo

puño amalgamado,

rociadas de la tierra

atesoran sus collares,

adentro de tus venas.

 

 

Si en tu corazón persiste

el barritar de los gigantes.

Descubres en sus cuerpos

los cuadros de Picasso.

Sientes la suerte danzar

con billetes enroscados

en la válvula de tu aorta.

 

 

Si en tu corazón berrean

los paquidermos bebés,

pasean protegidos

debajo de las barrigas de sus madres.

Te cautivan ojos indefensos

nadando en el pantano

granate de tu pecho,

donde aprenden a pararse.

 

Si en tu corazón bombea

la libertad de la manada,

el oxígeno transparente.

Rutilan cien trompetas,

la fauna de la selva:

entera, dominante.

Vos y tu amado,

besándose en ella

y adviertes los estruendos,

azules papagayos,

Entonces,

imperiosamente;

estás enamorado.

 

 

 

 


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